El Universal
Domingo 11 de mayo de 2003¿Viste de forma extraña, hace cosas fuera de lugar, va a contracorriente de los demás? Puede ser uno de los pocos pero notables habitantes de este planeta con inconformismo social, felicidad, sentido del humor, inteligencia y creatividad fuera de lo común: un excéntrico. Igual que Dalí, Galileo, Wilde, Picasso, Einstein o Chaplin.Cuando el escritor inglés Oscar Wilde, autor de El retrato de Dorian Gray llegó a Estados Unidos en 1882, un inspector de aduanas le preguntó si tenía algo que declarar y él respondió “nada, salvo mi genio”. Cuando agonizaba en París, pidió el champán más caro y dijo “me estoy muriendo por encima de mis posibilidades”.
Existen y han existido grandes personajes excéntricos entre los que también figuran Galileo Galilei, Pablo Picasso, Albert Einstein, Graham Bell, Isaac Newton, Charles Chaplin y James Joyce.
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Todos estos personajes son raros, no sólo por su conducta e ideas “locas”, pero totalmente cuerdas y más bien situadas en el polo opuesto a la locura, sino por su proporción numérica: se calcula que una de cada 10 mil personas puede considerarse rara o extraña y una de cada 15 mil es totalmente excéntrica.
Todos ellos, además de ser raros en su forma de vivir, trabajar, comer, pensar y amar, eran inconformistas, creativos, muy curiosos, idealistas, inteligentes, se sentían muy felices con sus manías y se interesaban poco en lo que pensaban los demás.
Aunque en verdad suelen hacerse notar porque “se atreven con todo”, estas personas para quienes los raros no son ellos sino el mundo que les rodea, no son necesariamente personajes famosos ni populares o genios, sino sobre todo “diferentes”.
Si usted encaja en la descripción o conoce alguien que reúna esos requisitos, no se alarme: aunque raros, los excéntricos están cuerdos y en el polo opuesto a lo locura, dotados de una lucidez y personalidad que los convierte en la excepción a la regla.
Las claves de la rareza
La sicóloga Laura García Agustín, directora del centro Clavesalud, de España, explica que los excéntricos “tienen comportamientos extravagantes, que se consideran fuera de lugar, impropios e inoportunos, por el contexto, el lugar, el momento o su contenido. Son conductas que la mayoría de la gente no lleva a cabo, ni probablemente haría”.
Son personas que dan importancia y valor a cosas muy particulares, y al no tener en cuenta lo que los demás piensan de su comportamiento, son más libres que quienes dejan de hacer o decir algo por miedo al “que dirán o pensarán”. El excéntrico disfruta efectuando comportamientos raros, comprobando que se fijan en él y sintiéndose el centro de atención y de las miradas.
¿Cómo percibe a sí mismo y al mundo? “El extravagante disfruta con la reacción que provoca, tiene afán de notoriedad y se percibe como alguien especial e interesante y a los demás como mediocres, inferiores o sin especial valor. Para él, el mundo es un saco de oportunidades, ya que suele ser creativo e inquieto, su actividad mental es estupenda, se plantea retos y proyectos y suele tener éxito en lo que se propone”, señala García Agustín.
Según la experta, el rasgo que mejor define a los excéntricos es su inadaptación a las convenciones de la sociedad: es normal que los jóvenes sean inconformistas, pero los excéntricos mantienen su rebeldía e inconformismo toda la vida, aunque los repriman.
El estudio de Weeks
Según el estudio “Eccentrics”, del neurosicólogo británico David Weeks, la excentricidad es una forma peculiar de personalidad que tiene características generalizables y que se podría resumir en dos palabras: inconformismo social.
Weeks descubrió que tanto la vida de los excéntricos del pasado, como la del millar de extravagantes contemporáneos que ha investigado, desprenden la misma sensación de libertad: su secreto es mantenerse abierto como niños a nuevas experiencias.
Según las investigaciones del doctor Weeks, la mayoría de los excéntricos reúnen unas características muy definidas: mantienen un acentuado y notorio inconformismo, son personas muy creativas, tienen ideas y son muy fieles a ellas, están fuertemente motivados por la curiosidad y actúan movidos por el idealismo.
Además, los excéntricos se sienten felices con sus manías y peculiaridades.
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No son individuos especialmente competitivos, suelen ser extrovertidos y optimistas, gozan de buena salud, acostumbran interesarse por el arte o las ciencias, originando lo que popularmente se conoce como genios.
Asimismo, los extravagantes son raros en sus hábitos alimenticios y forma de vida, tienen poco interés en los puntos de vista ajenos, y hacen gala de un malicioso y especial sentido del humor. Suelen ser solteros, porque es difícil convivir con ellos.
Las ventajas de ser raro
“Además, a las personas que tienen ciertos comportamientos excéntricos se les suele tratar con más tacto, por lo que se benefician de mejores servicios en general. Siempre y cuando sus excentricidades no perturben a los demás o no resulten especialmente molestas”, señala la experta.
Pero como dice Weeks, no siempre es fácil ser excéntrico, porque implica separarse de la multitud y quienes exhiben personalidades fuera de lo establecido sufren una gran presión social. “Si se es singular y único, la gente se ríe de uno, lo cual hace que el excéntrico se inhiba más y más”. (EFE)